Público.es Regina era una mastín de cinco años. El pasado jueves por la noche, unos individuos asaltaron las instalaciones de Ribercan, protectora de la localidad valenciana de Carcaixent en donde vivía y, tras abrir varias jaulas, la robaron junto a otros dos perros.
Recursos limitados Este no era el primer asalto que sufre la protectora de Carcaixent, pero nunca antes había sucedido una atrocidad como la de Regina. "Hasta ahora había muerto algún perro porque nos abrían las jaulas y se peleaban entre ellos", ha comentado Rodolfo, vicepresidente de Ribercan, quien tras lo sucedido a la mastín sólo piensa en conseguir urgentemente un hogar para los más de 100 perros que alberga (protectoradecarcaixent.com) y empezar de cero. "Necesitamos unas instalaciones más acondicionadas, porque aquí no estamos seguros ni los perros ni nosotros. No hay luz, ni agua y no tenemos dinero para meter vigilancia", asegura Rodolfo, quien ha matizado que los únicos ingresos de los que dispone Ribercan son las aportaciones voluntarias de los 100 socios de la protectora (en torno a 50 euros por cabeza al año). Desde octubre de 2004, cuando entró en vigor la modificación del Código Penal, "los que maltrataren con ensañamiento e injustificadamente a animales domésticos causándoles la muerte o provocándoles lesiones que produzcan un grave menoscabo físico serán castigados con la pena de prisión de tres meses a un año e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales". Pero en el caso de Regina existe un problema: la ausencia de pruebas y de testigos."Me da la sensación de que esto puede quedar impune. Si el que ha hecho esto cogiese a una niña podría suceder algo horrible", reflexiona Rodolfo. Nadie ha comentado este artículo J! Reactions • General Site LicenseCopyright © 2006 S. A. DeCaro |