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En resumen, el coatí, aunque pueda parecer un animal dócil e inofensivo, en realidad se trata de una especie no domesticable, que criado en cautividad y por impregnación pudiera parecer relativamente manso, pero en realidad sus hábitos destructores y su carácter imprevisible, nos pueden causar serios problemas.
El coatí (coatimundi, cusumbe, guache, gato solo o pizote) es un pequeño mamífero de la familia de los prociónidos, género nasua. Existen tres especies en este género. Habita en el sureste mexicano y en menor cantidad en Arizona, norte de Uruguay y en Argentina. Están adaptados principalmente a zonas con clima cálido y templado en las que predomine una foresta densa. Características. Miden entre 40 a 1,40 cm. de longitud, según sea la especie y el sexo. Lo más frecuente es que los ejemplares adultos midan más de 80 cm. Poseen extremidades cortas acabadas en fuertes uñas que les permiten excavar suelos de tierra bastante duros. Su hocico es alargado, ojos relativamente grandes y orejas cortas. El pelaje de los coatíes tiene colores que varían desde el castaño al negro pasando por el rojizo. La cara no muy bien delimitada muestra un antifaz, perecido a sus familiares los mapaches. La cola la ponen erecta cuando caminan.
Marchan fácilmente por el suelo, apoyando toda la planta de sus pies al modo de los plantígrados, así como también son hábiles arborícolas. El período de gestación dura alrededor de 77 días. Unas cuatro semanas antes del parto, la hembra construye en las ramas de los árboles un nido, donde da a luz de 2 a 6 crías que permanecen en el nido unas 6 semanas. Son animales sociales que viven en grupos de entre 5 a 20 individuos, integrados por hembras y machos jóvenes ya que los machos adultos tienen hábitos solitarios. Alimentación. Son omnívoros, suelen consumir insectos y frutas, así como huevos, pequeñas aves y roedores. En cautividad se les alimenta con pienso de perros (puppy). Parece un osito de aspecto amable, con una graciosa nariz. Ha adquirido mucha popularidad como mascota en los últimos años, sin embargo, aunque las empresas que los comercializan los describen como “una espléndida mascota”, quien compra un coatí descubrirá pronto que el animal no es apto para la vida doméstica. Los coatíes son muy curiosos y examinan todo lo que encuentran para saber si es comestible: destrozan la ropa, los zapatos, y todos los materiales blandos con sus zarpas afiladas y sus colmillos. Una actitud represiva por parte del propietario puede desencadenar una respuesta violenta, rápida e inesperada. Con el tiempo se vuelven más caprichosos. Para dormir prefieren lugares altos, para lo que un salón normal no está preparado y su demarcación territorial – especialmente con los machos adultos -mediante su olor penetrante, hace que finalmente sea la mascota la que se imponga. Es entonces cuando el coatí habrá logrado cambiar la casa entera en un nido maloliente. Aspectos sanitarios. Los coatíes son susceptibles de padecer y transmitir numerosas enfermedades como el moquillo y la rabia. También son sensibles, en su hábitat natural a algunas formas de leishmaniosis, auque no hay datos que demuestren que pueden sufrir la enfermedad o ser reservorios de la especie mediterránea (L. infantum). Legalmente se encuentran encuadrados en el apéndice III del CITES, por lo que su comercio está regulado e incluso prohibido en algunos países. En resumen, el coatí, aunque pueda parecer un animal dócil e inofensivo, en realidad se trata de una especie no domesticable, que criado en cautividad y por impregnación pudiera parecer relativamente manso, pero en realidad sus hábitos destructores y su carácter imprevisible, nos pueden causar serios problemas. En caso de mantenerlos en cautividad, se aconseja vacunarlos de moquillo (por su propia salud) y de rabia, sobre todo en aquellos países en los que esta enfermedad está presente. Nadie ha comentado este artículo J! Reactions • General Site LicenseCopyright © 2006 S. A. DeCaro |